1. Por qué si se celebra mayormente en septiembre, se llama Oktoberfest?
La razón es muy sencilla: el evento se llevó a cabo por primera vez el 12 de octubre de 1810 para celebrar la boda del príncipe Luis II de Baviera y Teresa de Sajonia-Hildburghause. or el clima, septiembre es mejor que octubre para hacer una fiesta.
Tal fue el éxito del festejo, que se prolongó por cinco días, que al año siguiente todos quisieron repetir el evento. Y aunque debió ser suspendido durante varios años a lo largo de su historia (guerras, pandemias, etc.), el Oktobefest se convirtió en una celebración anual.
2. Sabías que solo seis cervecerías pueden servir sus productos?
Solo las cervecerías de Múnich pueden servir sus productos.
Las seis cervecerías de la capital del estado que están autorizadas a ofrecer sus productos en las tradicionales jarras de un litro de la Oktoberfest son Augustiner, Hacker-Pschorr, Hofbräu, Löwenbräu, Paulaner y Spaten.
Pero también hay otros tipos de bebidas para aquellos a los que no les gusta la cerveza: desde vinos, licores y bebidas espirituosas hasta refrescos y cervezas sin alcohol.
No hay que olvidar que se trata de un festival para toda la familia, así que la oferta es variada y apta para todo público.
3. “O’zapft is!” (“¡Ya está abierto!”) el grito del alcalde que da inicio a la Oktoberfest
El festival comienza oficialmente cuando el alcalde de la ciudad perfora un barril de cerveza con un martillo al grito de “O’zapft is!” (“¡Ya está abierto!”), y a continuación le ofrece una jarra de cerveza al primer ministro de Baviera.
Esta es la señal de que la cerveza está lista para venderse y que la fiesta ha comenzado.
La ceremonia tiene lugar a las 12 del mediodía (antes solo se pueden vender bebidas sin alcohol y tentenpiés).
Se trata de una tradición relativamente nueva, ya que comenzó con el alcalde Thomas Wimmer en 1950.
4. El mundo replica esta gran tradición alemana
Miles de turistas de todas partes del mundo viajan específicamente a Múnich para participar en esta celebración de la cultura bávara.
Muchos visten –con mayor o menor gracia– en esos días los trajes típicos de la cultura folklórica alemana para beber y disfrutar también de la gastronomía local en la que no pueden faltar las salchichas bratwurst o los pretzels gigantes.
Pero la fiesta no solo se desarrolla en Múnich.
Varias ciudades del mundo –y en particular aquellas con una importante comunidad alemana– tienen también sus propias celebraciones al estilo de Oktoberfest.
Se celebra por ejemplo desde los años 60 en Argentina (en la provincia de Córdoba), así como en Chile, Colombia, España (Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga son algunas de las ciudades que suelen participar), Brasil, Canadá ,Estados Unidos, y en México. Sí específicamente en Puebla, Estado mexicano con una gran influencia alemana por albergar en su territorio la planta armadora alemana de Volkswagen entre varios países del mundo.
Se cree que el Oktoberfest en Blumenau, Brasil, que comenzó a celebrarse en 1984, atrae a una multitud casi tan grande como la que acude al festival de Múnich.





