Un equipo de un centenar de profesionales del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, ha llevado a cabo el primer trasplante parcial de cara del mundo con una donante que recibió la eutanasia y que decidió hacer esta acción solidaria antes de morir. Este hospital público, referente en Cataluña y en el resto de España, apuesta por la investigación y la innovación aplicadas a la asistencia clínica. Cuenta con 11.000 profesionales y tiene en marcha 92 grupos de investigación y 1.377 ensayos clínicos activos.
La intervención se llevó a cabo en una paciente que había sufrido una necrosis grave del tejido facial como consecuencia de una infección, lo que afectaba a funciones básicas como la respiración, la alimentación y el habla. El trasplante permitió reconstruir parcialmente el rostro y comenzar la recuperación funcional de la paciente. Donante y receptor del trasplante de cara deben compartir sexo y grupo sanguíneo, y presentar unas medidas antropométricas de la cabeza semejantes.
La cirugía fue dirigida por el doctor Joan Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, y contó con la participación de cerca de un centenar de profesionales, entre cirujanos, anestesistas, personal de enfermería y especialistas en microcirugía, inmunología y salud mental.
“El hecho de tener una donante que recibió la eutanasia nos permitió la planificación en 3D tanto de la paciente como de la donante, cosa que facilitó el trabajo”
Según explicó el doctor Barret, este tipo de intervenciones requieren una preparación extremadamente compleja, ya que implican el trasplante de piel, músculos, nervios y estructuras óseas, además de un tratamiento inmunosupresor continuado para evitar el rechazo.





