Después de 26 años de idas y vueltas, la Unión Europea firmó este sábado con los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) el acuerdo que creará la mayor zona comercial del mundo. El pacto histórico fue también un mensaje a un mundo marcado por la agresiva política comercial del presidente estadounidense, Donald Trump.
El acuerdo de asociación para derribar fronteras comerciales llega el mismo día en el que Trump anunció aranceles el 25% para los países que participen en maniobras militares en Groenlandia.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió que la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur manda una señal “contundente” al mundo, al elegir el “comercio justo frente a los aranceles” y “el aislamiento”.
La jefa de la Comisión Europea destacó que el tratado creará “la mayor zona de libre comercio del mundo”, con 720 millones de personas y un peso económico de 22 billones de dólares (19 billones de euros). El acuerdo contempla dar acceso a las empresas europeas a un mercado de 270 millones de consumidores; las sudamericanas tendrán las puertas abiertas a otro de 450 millones. En conjunto, el PIB de los 31 países ronda los 2,9 billones de dólares.
Los firmantes fueron los representantes de los Gobiernos de los distintos países de Mercosur y el comisario de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic. Como testigos de honor comparecieron Von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; y los jefes de Estado de Mercosur: Peña, como anfitrión; el argentino Javier Milei y el uruguayo Yamandú Orsi. Los mandatarios de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Panamá, José Raúl Mulino, asistieron como invitados especiales. El gran ausente de la ceremonia fue el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien cedió la representación al ministro de Asuntos Exteriores, Mauro Vieira.
El camino para llegar a la firma no fue fácil y las protestas en Europa continúan. El sector agropecuario de los países comunitarios teme el impacto de las importaciones de carne, soja, azúcar y arroz sudamericanos, a cambio de la exportación de vehículos, maquinaria, productos químicos y farmacéuticos. Los sectores que se oponen harán todo lo posible por frenarlo en la Eurocámara o judicializarlo.





