Estas elecciones presidenciales se han convertido en un referendo sobre los roles de género, y la generación que exhibe la mayor diferencia en opinión entre las mujeres y los hombres que van a votar es la generación Z. El motivo principal es que muchos hombres de la generación Z se sienten olvidados, y algunos ven en Trump su respuesta.
Por un lado están las mujeres jóvenes, que constituyen un conjunto muy liberal y se han galvanizado políticamente gracias a bombas de género como el movimiento #MeToo, la anulación del caso Roe contra Wade y la candidatura de la vicepresidenta Kamala Harris. Del otro lado están los hombres jóvenes, algunos de los cuales sienten que el ritmo acelerado al que han cambiado los roles de género los ha dejado en el olvido social y económico, además de que ven al expresidente Donald Trump como un defensor de la masculinidad tradicional.
El mensaje de Trump ha resonado en particular entre los varones jóvenes sin títulos universitarios y los hombres jóvenes de color. Entre los varones de menos de 30 años que votaron por Biden en 2020, la mayoría de los que todavía lo apoyaban en las encuestas de estados pendulares en mayo eran blancos y con títulos universitarios, en contraste con los que habían cambiado a Trump.
Los hombres de la generación Z tampoco han dado un giro en masa hacia la derecha, y todavía es más probable que se identifiquen como demócratas que como republicanos, entre un 30 y un 24 por ciento. Las mayorías en este grupo apoyan el derecho al aborto y el matrimonio entre personas del mismo género, e incluso los hombres jóvenes que planean votar por los republicanos no tienen una ideología social conservadora en todos los casos.
En años recientes, según algunos investigadores, la opinión generalizada ha sido que ambos partidos les ofrecen a los varones visiones distintas de su lugar dentro de la sociedad estadounidense. Mientras que la derecha promueve la masculinidad convencional, la izquierda parece evadirla, por lo que muchos hombres jóvenes buscan una alternativa.
En algunas entrevistas, muchos de los varones jóvenes que apoyan a Trump indicaron que admiran su fuerza y su conducta de macho. Realzan que la fuerza de Trump es positiva para el control fronterizo y la política extranjera. Trump, con su campaña marcada por combates de artes marciales, camisetas rasgadas e insultos ofrece una versión alternativa y agresiva de masculinidad.
Por otra parte, también manifestaron que la mayoría de sus inquietudes eran de índole económica, como lo viable que sería para ellos cumplir el papel masculino tradicional de mantener una familia.





