Julian Assange, fundador de Wikileaks, ha sido puesto en libertad tras llegar a un acuerdo con la justicia estadounidense; lo que en principio pone fin a una larga batalla legal y le permite regresar a su Australia natal. Fue dicho portal (que él mismo fundó), el encargado de anunciar este martes en su cuenta de X que Assange salía de la prisión de alta seguridad británica donde estaba recluido desde hace cinco años, abandonando Reino Unido con el objetivo de regresar a su país.
Se sabe que comparecerá este miércoles (26.6.2024) ante un tribunal federal de las Islas Marianas del Norte, territorio de Estados Unidos en el Pacífico; donde se espera que se declare culpable de “conspiración para obtener y revelar información relativa a la defensa nacional”. Assange podría ser condenado a 62 meses de cárcel, pero por haber cumplido un tiempo similar de prisión preventiva en Londres, se espera que pueda regresar en libertad a Australia.
Su esposa, Stella Assange, expresó “una inmensa gratitud” a quienes se han movilizado “desde hace años” para lograr que su liberación sea una “realidad”. Su madre, Christine Assange, dijo estar “agradecida de que el calvario de mi hijo finalmente esté acabando”. “Esto demuestra la importancia y el poder de la diplomacia secreta”, afirmó a la prensa australiana.
Después de la sentencia, el abogado de Assange, Barry Pollack, dijo: “El trabajo de Wikileaks continuará y el señor Assange, no tengo ninguna duda, será una fuerza continua a favor de la libertad de expresión y la transparencia en el gobierno.
Aseguran que Julian Assange es un misterio incluso para sus colaboradores, quienes lo describen como carismático e inteligente, pero imprevisible.
En 2010, WikiLeaks fue catapultado a la atención mundial cuando publicó un video que pretendía mostrar un mortal ataque con helicóptero estadounidense, en Iraq, en 2007.
Poco después, WikiLeaks publicó miles de documentos militares estadounidenses clasificados relacionados con las guerras en Iraq y Afganistán, así como un tesoro de cables diplomáticos.
Assange describió esas filtraciones como “pruebas convincentes de crímenes de guerra” cometidos por la coalición liderada por Estados Unidos y las fuerzas del Gobierno iraquí.
Estados Unidos acusó a Assange de poner en peligro la vida de fuentes confidenciales al difundir los cables sin filtrar y durante años había estado buscando su extradición.
En agosto de 2010, Assange fue acusado de una agresión sexual en Suecia, por la que enfrentaba a una orden de arresto internacional. Él negó las acusaciones calificándolas de “campaña de difamación” y se negó a ir a Estocolmo para ser interrogado.
Tras la acusación en Suecia, Assange se entregó a las autoridades británicas, pero estando en libertad bajo fianza, en 2012, mientras apelaba la extradición a Suecia huyó a la embajada de Ecuador, donde solicitó asilo político.
Con el tiempo, sin embargo, su relación con Ecuador se fue desgastando debido a la presión de Estados Unidos para expulsarlo del refugio diplomático. En 2019, Assange fue sacado de la embajada por la Policía Metropolitana de Londres con una orden de extradición del Departamento de Justicia de Estados Unidos y pasó los siguientes cinco años viviendo mayoritariamente aislado, en una celda de 3 por 2 metros en la prisión de Belmarsh.





