La NASA, a través de su Observatorio de la Tierra, ha documentado la expansión de esta infraestructura desde 2017 hasta 2024. Las imágenes satelitales muestran cómo las dunas han sido reemplazadas por paneles solares, en una transformación visible incluso desde cientos de kilómetros de altura.
El objetivo principal es generar energía limpia para abastecer a la región de Pekín-Tianjin-Hebei, una de las zonas más pobladas y con mayor demanda energética de China. Aunque la mayor parte de la ‘Gran Muralla Solar’ utiliza paneles fotovoltaicos convencionales, China ha incorporado tecnologías híbridas para mejorar la eficiencia y la estabilidad de la red eléctrica.
En el desierto de Gobi, una de las instalaciones más avanzadas emplea 260,000 espejos (heliostatos) para concentrar la luz solar y calentar sales fundidas a 550 °C. Esta tecnología permite generar electricidad incluso después del atardecer (hasta 8 horas), sin necesidad de baterías de litio; así como reducir la intermitencia típica de la energía solar.
Pero el proyecto va más allá de la producción eléctrica:
- Reducción de la desertificación: Los paneles solares ayudan a disminuir la evaporación del suelo, lo que permite la recuperación de vegetación en áreas antes áridas.
- Estabilización ambiental: Al frenar el avance de las dunas, se protege la infraestructura agrícola y urbana cercana.
- Desarrollo regional: La construcción y operación de los complejos solares genera empleos y dinamiza la economía local.
La capacidad instalada de la ‘Gran Muralla Solar’ ha crecido rápidamente:
- Capacidad actual (2024): Aproximadamente 5.4 GW.
- Producción anual estimada al completarse: Hasta 180 mil millones de kWh.
Estas cifras posicionan al proyecto como uno de los mayores sistemas de generación solar del mundo, capaz de abastecer a decenas de millones de hogares.
El proyecto busca equilibrar la generación de energía con la restauración ambiental:
- Recuperación de suelos: Al reducir la erosión y la evaporación, se facilita el crecimiento de vegetación.
- Reducción de emisiones: La energía solar sustituye fuentes fósiles, disminuyendo la huella de carbono.
- Protección contra tormentas de arena: Al estabilizar el terreno, se reduce la frecuencia e intensidad de estos fenómenos.