Opiniones Invitadas

Andrés Manuel López Obrador

El inicio de una nueva era.

 

Por Lic. Oscar Juárez Posadas

Jurisconsulto especialista en Derecho Económico y Analista Político.

 

 

Al fin llegó la fecha esperada. La Súper elección del 2018 terminó.

La oleada que traería un cambio radical en la construcción de la organización política en México al final se hizo presente, y de forma avasalladora. Ni siquiera los tres debates cambiaron significativamente la preferencia del electorado.

Una elección que tuvo como ingrediente especial la incorporación de las redes sociales como factor decisivo. No solo los medios tradicionales influyeron en la decisión de los electores, también la ‘Red de redes’ hizo que las preferencias se encaminaran en un sentido u otro.

Sorpresa para algunos, otros simplemente lo confirmaron. El cambio había llegado.

Las preferencias electorales eligieron al partido “Morena”, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, como la primera fuerza política del país; no sin ello la incertidumbre que acarrea este tipo de acontecimientos.

Las razones no se hacen esperar, pues no está del todo claro el rumbo que tomará su administración, y de ahí todo tipo de especulaciones con sus principales efectos.

Incertidumbre que va acompañada del beneficio de la duda.

Promesas de campaña… Muchas.

Ilusiones… También son muchas.

Lo que verdaderamente alienta es que al término de la jornada electoral quienes resultaron vencidos manifestaron su acuerdo con los resultados, muestra de unidad y sentido de la democracia que todo país necesita para avanzar. Quien resultó vencedor mostró un compromiso de inclusión, asegurando con ello que todas aquellas cicatrices de la contienda electoral se habían superado.

Ya hubo un acercamiento entre el actual gobierno y el entrante, lo que también manifiesta un cambio de poderes terso.

Algunas cosas quedan pendientes en la agenda, quizás la continuidad de algunos programas de gobierno y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte sean los puntos torales de la administración entrante.

Descentralización de la estructura de gobierno, transportando las diferentes secretarías y dependencias hacia diferentes puntos de la geografía mexicana, una de las novedades.

Los temas recurrentes dentro de la campaña, combate a la corrupción y reducción de la pobreza, las grandes metas a seguir.

Por lo pronto ya hubo la primera reunión con lo que parece será su gabinete. Como sabemos, no se descarta en el camino se pudiera presentar algún cambio, pero la estructura ya está conformada.

¿Qué sigue?

Lo mas recomendable, como país, es cerrar filas.

La decisión está tomada. Todo lo demás por venir son simple y sencillamente especulaciones.

A final de cuentas, todo esto es parte del juego. Aprender a madurar y avanzar como sociedad democrática es el gran reto que se deposita en todos y cada uno de los mexicanos.

Mas cosas, muchas sorpresas nos encontraremos en el camino. Si la realidad suele superar a la ficción, ahora imagínense en la realidad política donde nada está escrito.

El lema presidencial durante la campaña del Presidente Trump en los Estados Unidos fue la de “Hacer grande a América”. Ahora inicia una nueva etapa en la política mexicana. ¿Por qué no “Hacer grande a México” también?, eso ya dependerá de todos.

El mejor de los augurios a México en esta nueva etapa. Porque México es grande, y seguramente grande será su destino.

 

 

Brexit, Trump… ¿México?

 

 

Por Lic. Oscar Juárez Posadas

Jurisconsulto especialista en Derecho económico y Analista político.

 

 

Estamos en el 2018, el año de la “Súper elección”. Sí, el año en que en una sola jornada electoral se definirá el rumbo político, económico y social de México; ya que en un solo día se van a elegir al Presidente de la República, Gobernadores, Senadores, Diputados (Locales y Federales) y Presidentes Municipales.

 

Por ello no es raro que desde tan temprano las piezas del ajedrez político se hayan empezado a mover y acomodándose en todos los niveles. Ya no solamente para definir en qué partido político promoverse y en cual figura arroparse. Aunque la verdad es que también la figura del político tradicional se ha desgastado, dando paso a otra figura, la del político ‘Independiente’ (empezando, y ya también con sus dudas).

 

 

Lo cierto es que llegado el tiempo la gente decidirá el futuro de México. La pregunta es quién ganará, porque primero habrá que convencer al electorado a que salga a votar, y alguno lo hará convencido de hacerlo por quien le inspire más confianza y algún otro lo hará por “El menos malo”. Aunque generalmente quien asista a las urnas también tendrá la opción de votar ‘en contra del sistema’ en un auténtico voto de castigo, o de votar por pura y simple mercadotecnia política, dependiendo el ánimo y el momento que se esté atravesando. Y esto también puede resultar peligroso, como se ha visto en otras latitudes, en donde la gente salió a votar más con las entrañas que con la razón; saliendo a votar por políticos que días antes les dijeron lo que querían escuchar y no por un voto razonado.

 

Sucedió con el Brexit, donde el Reino Unido decidió jugar solo y ya no de la mano de la Unión Europea. Voto dividido, y por un escaso margen. Días después, cuando empezaron a ver las consecuencias económicas que esto les va a implicar, quisieron retroceder, pero la decisión estaba tomada. ¿Quiénes decidieron?, pues la clase media trabajadora que protestaba por mejores condiciones de empleo y una juventud que votó “en contra del sistema”.

 

Sucedió con la elección en los Estados Unidos. La votación estaba dividida entre una mujer que formaba parte del círculo político en el poder, el mas estrecho en las últimas décadas; y por el otro lado, el empresario que basó su campaña en un programa de Realidad Virtual, con propuestas acomodaticias para la ocasión y sin dar soluciones a propuestas huecas que nunca se supo cómo podía afrontar. Ante todo esto, ¿Quiénes decidieron?, pues otra vez fue el mismo sector de clase media quienes oyeron lo que querían escuchar sin pensar los efectos futuros de dichas promesas huecas; pero también ese electorado joven y rebelde que quiere un cambio por estar cansado de la clase política acartonada, y por candidatos que no le convence su discurso. El resultado fue inmediato, y aún antes de tomar protesta ya se vislumbraban los efectos negativos y el arrepentimiento de haber tomado tal decisión.

Ahora viene una elección mas, y le toca el turno a México. En un país que viene arrastrando problemas económicos recientes. Alza en los combustibles y depreciación en la moneda son los principales retos a afrontar y el mayor botín político electoral. ¿Qué es lo que va a suceder?, ¿Nuevamente habrá una política espejo con los ejemplos anteriormente vistos?.

 

Aún falta un buen tramo por recorrer, aunque este país es complejo y un tanto ‘Sui generis’. Un país en donde toda perspectiva es de Pronóstico reservado.

 

Y a pesar del avance en el fortalecimiento de los cuadros políticos locales, pareciera haber un retroceso, y nuevamente esperar el reposicionamiento en las cúpulas a nivel nacional y la designación de sus candidatos, para de ahí partir hacia las posiciones en cada una de las entidades y municipios. Debiera ser al revés, pero no.

 

¿Falta de capacidad o de figuras a nivel local?, no lo creo.

¿Falta de credibilidad política partidista?, puede ser.

¿Cobijo de las campañas locales respaldadas en el soporte de la imagen de una figura de peso a nivel nacional?, ¿Esperar una ‘Votación en línea’?… Téngalo por seguro.

 

Sin embargo cada día que pasa las opciones reales para encontrar al candidato (a) que realmente satisfaga las necesidades y/o la simpatía del electorado disminuyen. Lo único que se desea es que en verdad existan las propuestas para el voto razonado de un elector cada vez mas “bombardeado” de información (y desinformación) y que al final termina en el hartazgo.

 

Los últimos debates no han significado un golpe mediático definitivo, aunque su finalidad es buscar captar al llamado voto indeciso, pero no terminan por cambiar la intención del voto, aunque generalmente se realizan ya muy cercano a la fecha de la elección.

Hoy mas que nunca las redes sociales serán un factor decisivo en la elección de 2018. Quien haga el mejor uso y la mayor penetración de las redes sociales tendrá la mayor ventaja. Ya lo estamos viendo.

 

Plataformas como Facebook aumentaron de 49 a 61 millones de usuarios en tan solo dos años. México está considerado como el de mayor tiempo de penetración de sitios social media. El más alto, considerando que los latinoamericanos pasan en redes sociales un promedio de 8.6 horas diarias (por encima del promedio de los usuarios estadounidenses y los europeos, y cuatro veces más que los asiáticos).

 

Así es, México es el país con mayor alcance en sitios en redes sociales a nivel mundial, con un 98.2 % de los usuarios de internet. Se encuentra por encima de países como la Federación Rusa, Turquía, Argentina, Perú, Chile, Portugal, Israel y Colombia; como sus más cercanos seguidores. Su rango de uso intensivo se encuentra en los millennials (uno de cada tres usuarios, cuyo promedio de edad va de los 15 a los 24 años), y el promedio de visita se registra entre los 15 y los 20 minutos.

 

Hay mas datos duros de sumo interés, pero eso lo comentaremos mas adelante.

 

Algo preocupante es el alto grado de “credibilidad” que estas redes sociales han alcanzado y la rapidez con la que ésta se propaga. Sucedió en la elección de los Estados Unidos, donde cifras y rumores en la red influyeron más en la decisión del electorado que los mismos debates.

Otro punto importante, que la legislación en materia política en internet deja muchos huecos y no se encuentra plenamente regulada. Esfuerzos de las instituciones encargadas del proceso electoral basan sus tiempos en medios electrónicos tradicionales, y la contabilidad de horas-propaganda por partido, así como el gasto de publicidad en dichos medios.

 

Esto y muchas otras cosas más las estaremos escuchando en los siguientes meses. Lo que es cierto, es que será un año intenso, donde seguramente veremos muchas sorpresas, en un país donde la realidad supera la ficción y los pronósticos son sumamente reservados.

 

 

Entre caprichos y alianzas… ¡Bienvenido al 2018!

 

Por Oscar Juárez Posadas

Jurisconsulto especialista en Derecho Económico y Analista Político.

 

 

Alianzas. Esto no es nada nuevo, al contrario. Desde sus orígenes, el ser humano para poder subsistir ha tenido que recurrir al apoyo de alianzas para hacer frente a a adversidades y mediante ellas salir adelante o conseguir determinado fin.

Primero lo hizo uniendo fuerzas con sus demás congéneres, miembros de la misma comunidad, con el propósito de repartirse el trabajo y llegar así a un bien común; y después, esto fue más allá, cuando como comunidad tuvieron que formar alianzas con otros pueblos para mantener la paz y unidad de la región y entre las regiones.

Todo esto está muy bien. El problema viene cuando hay que repartirse el excedente. Y es ahí donde la historia nos dice una gran verdad que es la responsable de todos los cambios de la geopolítica, tanto en lo macro como en lo micro; uno como espejo del otro: Los aliados de hoy serán los contrincantes del futuro, y viceversa (Los enemigos de hoy, serán los aliados del futuro). Tal y como podemos ver, la política rompe con todas las leyes de la naturaleza haciendo que el agua y el aceite se puedan mezclar para obtener propósitos que en condiciones normales podrían parecer imposibles.

 

En anteriores emisiones hemos estado hablando sobre la ‘Súper Elección del 2018’ y del cómo dependiendo de los resultados recientes se pudieran vislumbrar sus posibles fórmulas. Es una elección inédita, donde el reparto de posiciones es muy ámplia. Pero, lo único cierto es que de acuerdo a lo acontecido, ningún candidato ni partido político podrá llegar solo a tan esperada cita. De ahí que si quieren aspirar a algo tendrán que unir fuerzas, negociar y en algunos casos ceder para que esa “alquimia imposible” se lleve a cabo una vez más. Y lo más importante, ver hasta donde llega esa capacidad de negociación o si puede más ‘un simple capricho’.

Tanto en la elección de las tres gubernaturas (Coahuila, Estado de México y Nayarit) como en las alcaldías (Veracruz) nos pudimos dar cuenta que las alianzas para el 2018 tendrán que ser más profundas. Uno, porque la gente cada vez desconfía mas de los partidos políticos; y dos, porque son muy pocos los liderazgos personales que puedan soportar el peso de una elección.

 

El multipartidismo, con su fracción del voto, nos ha demostrado que el porcentaje mínimo requerido para poder ganar una elección está alrededor del 34% del total de los sufragios si tomamos en cuenta que la afluencia de votantes varía (El porcentaje de asistencia del electorado es del 40% promedio como menor cantidad, hasta 60% en una elección reñida;  ya que el restante no asiste a las urnas por diversos motivos: Ya sea por falta de interés, por no contar con su credencial vigente o extravío, por tramitar su credencial en reposición y no la puede recibir antes del día de la elección, por cambio de domicilio, porque no se encuentra en su distrito el día de la elección –solo puede votar en casillas especiales, y el número de boletas es limitado-, por no ubicar su casilla, porque no se encuentra en la lista nominal, por tener algún impedimento legal y su respectiva suspensión del derecho al sufragio, o bien, por haber fallecido). El porcentaje restante del total de la votación se divide entre las demás opciones, los votos nulos y la cancelación de las boletas.

Tal y como podemos ver, hoy ya nadie reúne por si mismo siquiera un 20% de la votación total (incluyendo al llamado “Voto corporativo” o “Voto duro”). De ahí la importancia de las alianzas en la más reciente jornada electoral, ya que en su conjunto se estaba jugando casi la tercera parte del total del electorado en México, y muestra del mejor laboratorio para la Súper Elección del año entrante. Lo cierto es que a pesar de haber ganado quien lo haya hecho, aún no le va a ser suficiente, como ya lo hemos visto líneas arriba.

 

Labor de convencimiento y mucha estrategia política es la que se va a ver en los siguientes meses. Reuniones y cabildeos adentro y alrededor de los partidos políticos con tal de formar los mejores cuadros (al menos los más atractivos), mismos que serán el factor clave para la formación de dichas alianzas.

Falta ver cómo responderá el electorado, cada vez mas juicioso y crítico. En Futuras emisiones hablaremos un poco más al respecto.

 

 

 

“Quien no escucha consejos, nunca a viejo llegará”

 (Donald  Trump,  el  presidente  de  los  Estados  Unidos,  y  la  sabiduría  popular)

 

 

Por Oscar Juárez Posadas

Jurisconsulto especialista en Derecho Económico

 

 

Cuando hay tiempos de confusión y revuelo es muy fácil perderse en el análisis de las cosas. Y mientras más veces buscamos en rebuscadas y complejas ecuaciones ‘para tratar de componer al mundo’, es lo mas sencillo lo que nos da la respuesta. Por ello es que tenemos que irnos a lo mas básico, pero a la vez lo mas fiel y verdadero para poder comprender las situaciones que nos agobian. Esa riqueza de conocimiento que todos tenemos a la mano, que es la Sabiduría Popular.

 

Dicen que no hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla”.

El momento ha llegado. Inicia una nueva etapa dentro de la administración del país mas poderoso del mundo. El señor Donald John Trump se convierte en el presidente número 45 de los Estados Unidos de América.

 

Porque para que la cuña apriete, debe ser del mismo palo”… “¡Divide y vencerás!”

Así fue como llegó. Creando una ficción digna de una película al mas puro estilo Hollywoodense y con una premisa política que data desde el tiempo del antiguo imperio romano. Como en toda buena película de acción, necesitaba en la trama un súper héroe que le hiciera frente a todos los Villanos que les estaban haciendo daño a la nación de las barras y las estrellas;  y con ello, enfundado con su disfraz en una nueva versión del Capitán América, poder combatir a los “enemigos“ causantes de las desgracias que le aquejan al ‘País de las Libertades’ (Mexicanos y chinos, incluídos).

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No es igual ser borracho, que cantinero”.

Su estrategia funcionó, ya fue elegido para representar el máximo cargo de la política en los Estados Unidos. Sin embargo, a partir del día 20 de enero del 2017, ya no hay mas excusas y debe demostrar con hechos lo que prometió en su campaña. Ya no puede seguir bateando con ‘tuits’ todo cuanto se le recrimine.

El tema mas sensible para la población estadounidense es el bienestar en su bolsillo, como buen país capitalista y mayor consumidor del mundo. Si las finanzas andan bien, tendrán al mejor presidente de la historia; pero, ¿si ocurre lo contrario?

Durante toda la campaña no hubo una base sólida para poder hacer cumplir tan grandes expectativas.

 

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar

Y en este caso, desafortunadamente el vecino es México, país con quien comparte la frontera mas larga del mundo y la de mayor dinamismo comercial, aunque no lo quiera reconocer así.

Como economía complementaria, México es de vital importancia para los Estados Unidos. Por mencionar algunos ejemplos, el valor de intercambio en mercancías es de 1400 millones de dólares diarios; y para los Estados Unidos el mercado mexicano representa el segundo mercado más grande de exportación (el valor es el mismo que el combinado de países emergentes como Brasil, Rusia, India, China y Singapur); con una contribución anual de miles de millones de dólares dentro de los Estados Unidos, y fuera de él, como país de manufactura destinada con retorno al mercado norteamericano y contando en muchas ocasiones con capital mayoritariamente estadounidense. También México es el tercer proveedor de Petróleo crudo hacia los Estados Unidos; además le suministra energía eléctrica y comparte recursos no renovables como el agua a una buena parte de los Estados Fronterizos de la Unión Americana. Esto sin contar que el flujo de visitantes mexicanos anuales a los Estados Unidos es de aproximadamente 14 millones, dejando una derrama económica de cerca de 10500 millones de dólares.

No es un invento, son cifras que tienen los Departamentos de Estado, del Tesoro o de Migración; en Los Estados Unidos (por mencionar algunos).

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Mas vale paso que dure, y no trote que canse

Y ya no hablar del empleo. Pues el señor Trump, autodenominado “Presidente del empleo” pretende repatriar capitales predominantemente de origen estadounidense para nueva creación de plantas de trabajo; irrisorio si tomamos en cuenta que estadísticas revelan que no podrían ser mas de 30 mil empleos directos para una población que triplica en número a la de México. La misma Cámara de Comercio de los Estados Unidos revela que un promedio de 14 millones de empleos directos en los Estados Unidos dependen de la relación comercial con México, y esos si se podrían ver afectados con una desaceleración comercial.

Pero, claro, había que afectar al sector mas próspero (y a la vez sensible) de la industria en México; el sector ‘estrella’, que es el sector automotríz; si tomamos en cuenta que supera en cantidad a lo recaudado por la exportación de partes electrónicas, alimentos, computadoras y televisiones hacia el vecino país del norte.

 Todo esto pensando que en el 2015 los Estados Unidos importaron casi 80 mil millones de dólares en vehículos y refacciones provenientes de México, cifra que para el cierre de 2016 se redujo a casi 60 mil millones de dólares.

La estrategia, la amenaza con aumentar los impuestos por importación a un nivel del 35%… Un gran error, pues al aumentar los impuestos de importación también afecta al precio final al consumidor. En resumen, los estadounidenses van a pagar mas por sus vehículos. Y el afectado no va a ser solo el capital mexicano, sino de aquellos países que invierten su capital en México (Alemanes, japoneses, italianos y de muchas otras nacionalidades, incluyendo estadounidenses); así como capitales extranjeros en México que proveen de autopartes para estas empresas (incluyendo también algunas de origen estadounidense).

 

Salió mas caro el caldo que las albóndigas”… “El pez grande se come al chico”

Eso también es una realidad. Aquí el problema es que si desaparece el pez chico, el pez grande no tiene qué comer y también desaparece.

La deportación cercana a los 11 millones de indocumentados ha traído desconcierto y temor. Ya se empiezan a sentir los efectos de la cadena productiva, y por ende un menor ingreso en los negocios cuyos principales clientes es la comunidad latina, que en conjunto es la minoría mas grande en territorio Estadounidense (un aproximado de 34 millones tan solo de origen México-Americano).

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Del famoso “Muro”… Pues si, indirectamente lo va a terminar pagando México.

Formas no faltarán: Aumento de impuestos en las remesas, aumento de costos en trámites aduanales o en tránsito de personas; o inclusive, se hablaba de aplicar lo incautado a los bienes procedentes del narcotráfico. Todo esto en una medida que le va a resultar carísima de ser concretada (se estima un monto superior a los 20 mil millones de dólares, en un cálculo inicial).

 

Lo cierto es que los mismos estadounidenses ya lo están viendo, ya que no hay dinero que alcance para tal pretensiones, aún más con el temor a un recorte a los programas sociales para lograr tal fin.

Y lo peor aún… Que no solo es México, sino que la afectación como va en cadena, el resultado será a nivel mundial. Al menos así lo expresó durante la campaña, pues también va a poner restricciones arancelarias a países de medio y lejano oriente (Como China y Japón), así como también a miembros de la Unión Europea.

 

Traer el santo de espaldas

De los tratados internacionales… mejor ni hablar. Ya desestimó los acuerdos de la más reciente cumbre APEC y principalmente el Acuerdo Transpacífico.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) va a ser renegociado.

El mundo entero ya ha externado su preocupación por el alto nivel proteccionista del próximo gobierno de los Estados Unidos. Contrastante con países que en el pasado fueron proteccionistas como China, que inclusive construyó una muralla y permaneció encerrada por siglos, y que hoy da muestras de competencia y dinamismo en el comercio.

 

Cuando hay para carne, resulta que es vigilia

Y es que justo cuando el mundo se encuentra completamente globalizado, este nuevo gobierno del Presidente Trump pone un freno de mano cuyo pronóstico es reservado, pero poco favorable.

Si bien es cierto que tiene en este momento al congreso con el respaldo de la mayoría de su partido político, también lo es que si las cosas no salen como se espera éste mismo órgano le puede propinar un revés en la toma de decisiones. Donald Trump no es autónomo, no vive en una monarquía absolutista, sino en un sistema republicano.

 

El pez, por la boca muere

Como mandatario del ‘país de la popularidad y las encuestas’, el señor Trump tendrá que ser muy cauto y perfectamente asesorado, pues de sus declaraciones (y futuras decisiones) dependerá la estabilidad social y política, no solo dentro sino también afuera de los Estados Unidos. El mínimo error le jugará en contra de su gobierno.

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“No por mucho madrugar, amanece mas temprano”

El panorama resulta complejo, aunque tiene las cartas en la mano, no son cartas completamente ganadoras.

 

Donald Trump forzosamente tendrá que cambiar de juego, de lo contrario perderá todo lo apostado, y los Estados Unidos entrarán en una fuerte recesión.

 

Recordemos que vivimos en un mundo vertiginoso, en donde la tecnología hace que todo sea instantáneo. Un mundo en donde la paciencia se agota y los cambios cada vez se hacen mas rápidos. Si los resultados no llegan como lo esperan, los ciudadanos estadounidenses cambiarán de rumbo sí o sí.

 

In God We Trust, Mr. President Trump.

Que tenga mucho éxito y tome la mejores decisiones.

No hay mal, que por bien no venga

‘Que Dios Reparta Suerte’, como se diría en el argot taurino. Literalmente tiene en sus manos el destino de la humanidad. Que todo sea para bien.

 

 

 

“God Bless America”  Vs  “We are the World”

(“Dios bendiga a América“  Vs  “Somos el Mundo“)

 

 

Por Oscar Juárez Posadas

Jurisconsulto especialista en Derecho Económico y Analista Político.

 

A 2 semanas de los comicios presidenciales en los Estados Unidos hemos ido de la sorpresa, pasando por la incredulidad y la pesadumbre, hasta aterrizar en una triste realidad. La reacción mundial pareciera una especie de duelo colectivo, cuyo pesar va a continuar durante por lo menos los siguientes 4 años. Fueron 2 semanas que nos llevaron del ‘Sueño Americano‘ a la ‘Pesadilla postelectoral‘; a un Halloween que se niega a terminar.

 

Los efectos de la turbulencia del “Fenómeno Trump“ se siguen mostrando. Eso es algo normal, y así va a seguir durante los siguientes meses hasta que formalmente tome protesta en el cargo de presidente y empiece a aterrizar sus proyectos. Mientras tanto este proceso de especulación seguirá trayendo nerviosismo en los mercados internacionales, e internamente en las protestas de los sectores que se sientan amenazados. Y no solo estamos hablando de las minoría étnicas, sino también de los sectores productivos que se pudieran sentir vulnerables por las decisiones políticas y económicas del nuevo gobierno. Es de esperarse que muchas cosas se modifiquen buscando el beneficio de nación favorecida en los acuerdos, como lo ha planteado al querer renegociar (e incluso terminar) al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, como punto de partida para sus fines comerciales de corto y mediano alcance.

 

Recordemos que Donald Trump no es un político, sino un empresario, y está acostumbrado a negociar así, como un empresario. Es muy lógico que al recibir un país que apenas se encuentra saliendo de una recesión económica sus primeros pasos vayan encaminados a una  reestructuración. Para poder cumplir sus pretensiosas promesas adquiridas en las campaña, tratará de poner las cosas a modo basándose en un sistema proteccionista. Por lo que todas estas modificaciones tendrá que ajustarlas, apostando por las condiciones mas altas para poder empezar a negociar y llegar al punto que mas le convenga a sus intereses.

 

Pero como en todo, existen pesos y contrapesos para equilibrar la balanza. ‘Somos el Mundo‘, somos parte de una comunidad internacional. Experiencias vividas durante el siglo pasado, donde una mala decisión política-económica en un país traía como resultado un efecto dominó de arrastre a las demás economías a nivel mundial hacen que la globalización ya no permite que una economía centralizada sea el motor del comercio mundial.

 

Y las reacciones no se han hecho esperar. Muestra de ello se dio en Perú durante la reciente ‘Reunion de Lideres Mundiales APEC 2016‘. Ahí los mandatarios hablaron de acuerdos supletorios y del fortalecimiento del Acuerdo Transpacífico (TPP) como una solución a las restricciones que pudiera tomar el nuevo gobierno de los Estados Unidos. Por su parte, Canadá y México acordaron mantener su apertura comercial en caso que desaparezca el TLCAN (NAFTA). El gobierno Chino, al Igual que Australia,  pidieron apoyo para continuar con el fortalecimiento de las relaciones económicas en la zona Asia-Pacífico. En general, todos acordaron construir puentes que continúen acercando y uniendo los lazos de los países miembros en un claro efecto globalizador.

 

Es irónico que “El País de las Libertades“ sea ahora quien pretenda construir su propio muro, y no solo un muro físico, sino un muro ideológico con practicas proteccionistas del pasado que van a terminar por aislar a esta nación de las reglas y el dinamismo que hoy en día marca la comunidad internacional. Una especie de “Club de Tobi“.

 

Y sí, ‘Dios bendiga a América‘ (incluyendo a los Estados Unidos). Lo vamos a necesitar.

 

 

 

 

 

Se acabaron las elecciones en los Estados Unidos.

Y ahora… ¿Qué sigue?

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Por Oscar Juárez Posadas

Jurisconsulto especialista en Derecho Económico y Analista Político.

 

 

A nivel mundial ha causado revuelo la noticia del repunte y posterior elección presidencial en los Estados unidos, el candidato republicano Donald Trump será el nuevo inquilino de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años.

Sorpresa para algunos, incredulidad para otros; o ambas cosas, para la mayoría. Y la gran incógnita es saber que es lo que va a pasar de ahora en adelante. A nivel global se apostó por la dama; ya que la propuesta política mostrada por el ahora virtual presidente no convenció a nadie, excepto a aquellos votantes que vieron en él una posibilidad de “Recuperar“ espacios y oportunidades que sentían haber perdido por una ola de inmigrantes, en un país formado por inmigrantes.

 

Pero la política interna es una cosa, ¿Pero qué pasará en la relación con el exterior?. Por lo pronto los efectos de la presión del dólar ya se hicieron sentir, y hasta que se defina el gabinete y  los planes de trabajo a seguir se mantendrá este efecto de presión inflacionaria producto de la especulación.

No hubo un pronunciamiento claro, pero ya se vislumbra una Operación cicatríz, que aminore las secuelas causadas por el desgaste de la campaña.

Lo que es cierto, es que muchas cosas se tendrán que replantear. Lo mas importante es que después de una elección tan cerrada se de un mensaje de unidad que brinde tranquilidad hacia el exterior.

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El panorama para México, en particular, también deberá replantear muchas cosas. Quizá no todo sean malas noticias, pues el pesimismo de una posible crisis se puede ver convertida en una nueva oportunidad de transformación. Si bien somos vecinos y economías complementarias, pero también es el momento de abrirse al mundo y cada vez depender menos de los recursos provenientes de la Union Americana; y así como se ha aprovechado el TLC (NAFTA) en América del Norte, México ha suscrito mas de una cuarentena de acuerdos comerciales y tiene en puerta otros mas. Y también debe ser motivo de una reorganización y replanteamiento de la política interna de nuestro país.

 

Estoy seguro que es el momento para hacer un gran cambio. Ya en otra ocasión les hablé del grupo “MISTA“ y sus grandes beneficios como segunda generación de países emergentes con mayor proyección de desarrollo.

Así es, se acabó esta elección y entramos a otra realidad. Fue una campaña sui generis, que a final de cuentas se convirtió en un largo programa de realidad virtual en donde el gran triunfador fue el conductor del mismo, y que después de llegar como el «Aprendíz  de la Política» se convertirá en el Presidente número 45 de los Estados Unidos de America. Así es, el próximo presidente de la nación con mayor peso político y económico a nivel mundial.

Aspectos muy interesantes faltan por venir. Aquí las estaremos analizando.

 

 

 

 

El grupo “MISTA“ y sus grandes oportunidades de desarrollo.

 

Por Oscar Juárez Posadas.

Analista Político especialista en Derecho Económico.

 

 

A inicios del sexenio se llegó a hablar de un posible escenario de bonanza financiera a la que se le conoció como el “Momento Mexicano”.

Esta denominación surgió a raíz de colocar a México dentro de un selecto grupo, el cual conformaría la segunda generación de países emergentes con mayor desarrollo económico. Este grupo se denominaría como “MIST”; y que estaría integrado (De acuerdo a sus siglas en inglés) por México, Indonesia, Corea del Sur (South Korea) y Turquía. Siendo todos estos países estratégicos en ubicación geográfica, potencial en manufactura de calidad especializada, e inclusive, un auge en el desarrollo tecnológico.

 

Hemos visto que la primera generación, conocida como los “BRICS”, han empezado a desacelerar su crecimiento y se encarecieron; dejando de ser atractivos para la inversión en base a su costo-rendimiento. El resultado más notable de esta acción se acentuó desde la devaluación de la moneda China, misma que generó turbulencia en la economía global y haciendo que el dólar estadounidense, como referente mundial, con su apreciación afectara al tipo de cambio de todas las monedas en el mundo; además sumándose el resultado del Brexit que puso en un hilo buena parte de la economía europea. La afectación en nuestra economía no fue la excepción, sin embargo, hay que resaltar como una de sus fortalezas que México cada vez depende menos de la exportación de materias primas y se ha enfocado a la producción con mano de obra calificada. Por lo que se espera que a pesar de la mas reciente alza en la paridad cambiaria con el dólar, el mercado mexicano no pierda atractivo y el impacto financiero seguramente va a ser menor comparado con otros países de la región, lo cual se verá reflejado en sus volúmenes de venta.

 

Sin embargo aunque hoy estamos a medio camino, ese ‘Momento’ no está muy cercano aún. A pesar de haberse realzado las reformas, éstas no han tenido el impacto deseado. es un hecho que cada vez se tendrá que seguir dependiendo de recursos como el petróleo, cuyo precio internacional ha registrado caídas históricas. Recordemos que este año habrá elecciones en los Estados Unidos, por lo que en buena parte dependerá del resultado para replantear el destino en la dependencia económica que aún tenemos con el vecino país del norte, así como su afectación en los efectos en el envío de remesas.

 

Para no caer en esa dependencia total, es necesario que el siguiente paso para obtener tal fin es aumentar la competitividad y darle un valor intelectual a la producción; para ello es fundamental aumentar la calidad educativa, y el impulso a la ciencia y la tecnología, así como un desarrollo en la inventiva y las patentes, para así generar valor. También es necesario para aumentar la competitividad, el generar mayor dinamismo en el mercado interno con una reducción a tasa única en materia impositiva y mayor inversión en generación de empleo certificado y calificado. No podemos dejar de lado la materia de seguridad pública y el combate a la corrupción; pero sobre todo, que exista una verdadera voluntad política, base para todo acuerdo que pueda ser benéfico para el verdadero desarrollo del país.

 

No todas son malas noticias, pues tenemos tiempo aún, aunque ya se habla de un nuevo integrante y el llamado grupo “MIST” bien se podría llamar “MISTA” con la inclusión de Australia.  Esperemos que podamos tener un avance significativo, para que este grupo no vuelva a cambiar de nombre y volvamos a ser considerados hasta la tercera o cuarta generación (De 10 a 20 años más, en promedio, si acaso), pero con una población que ya no será tan joven y dinámica como la tenemos hoy.

El tiempo nos lo dirá. Aunque soy reiterativo al decir que tenemos una gran oportunidad que ahí se encuentra en espera de ser tomada, pero que además, es alcanzable y muy real.

 

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